“Llevo años con dolor… y nadie sabe decirme qué tengo”.
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Esta frase se repite mucho en consulta.
Personas que han probado distintos tratamientos, que tienen analíticas “normales”, pero que siguen sintiendo que algo en su cuerpo no funciona como debería.
Cansancio constante.
Dolores que van y vienen.
Digestiones pesadas.
Falta de energía.
Y la sensación de que nadie está conectando todas las piezas del puzzle.
En este artículo te voy a explicar qué ocurre realmente en una primera visita de PNI, utilizando el caso real de una paciente.
Porque muchas veces, cuando analizamos la historia completa del cuerpo, los síntomas empiezan a tener sentido.
“Vengo porque estoy cansada… pero no sé qué me pasa”.
Nuestra paciente acude a consulta por un dolor crónico que no termina de resolverse.
Las analíticas “están bien”.
Le han dicho que probablemente sea estrés.
Pero ella siente que algo en su cuerpo no está funcionando como debería.
El objetivo de la primera visita de PNI es que el paciente salga de la consulta entendiendo qué le ocurre y qué debemos hacer para solucionarlo.
Para lograrlo realizamos una entrevista detallada, en la que analizamos cómo funcionan los diferentes sistemas del cuerpo. De esta manera podemos detectar qué está fallando y comprender por qué el organismo está expresando esos síntomas.
Escuchar antes de intervenir
Lo primero —y lo más importante— es escuchar.
El paciente nos aporta la información más valiosa: su historia.
Nosotros simplemente guiamos la conversación para ir reconstruyendo todo lo que ha ocurrido.
Cada detalle cuenta: cuándo empezaron los síntomas, cómo han evolucionado o qué factores los empeoran o los alivian. Por eso esta primera visita requiere tiempo.
En el caso de nuestra paciente, además del dolor crónico aparecen otros síntomas:
Todo esto termina generando más apatía y menos ganas de realizar actividades.
El dolor aparece sobre todo por la mañana al despertar y mejora a medida que se mueve.
Este dato es importante, porque nos indica que no se trata de un problema mecánico, ya que el movimiento lo empeoraría.
En este caso, al moverse mejora la circulación y aumenta la oxigenación de los tejidos. Esto nos orienta hacia un dolor hipóxico, relacionado con problemas de diferentes sistemas del cuerpo.
Los síntomas comenzaron en una etapa de mayor estrés laboral, con más responsabilidades y sensación de no llegar a todo.
Esto sugiere que el desencadenante pudo ser una desregulación del sistema nervioso.
Pero normalmente el estrés es solo la gota que colma el vaso. Para entender el problema debemos analizar qué factores han ido llenando ese vaso durante años.
Desde que empezó el dolor ha acudido a diferentes terapeutas que han realizado tratamiento manual.
El dolor mejoraba durante unos días, pero volvía a aparecer.
Esto no significa que el tratamiento estuviera mal hecho. Simplemente indica que el origen del problema no está en el músculo o en la articulación, sino en procesos internos del organismo.
En los dolores hipóxicos el origen suele estar relacionado con alteraciones viscerales o metabólicas.
Conociendo cómo funciona cada sistema del organismo y cómo se relacionan entre sí, podemos identificar cuáles están implicados en los síntomas del paciente.
Analizamos posibles señales relacionadas con la digestión como reflujo, acidez, hinchazón, pesadez, diarrea o estreñimiento.
También preguntamos por la frecuencia al ir al baño y el aspecto de las heces.
Nuestra paciente presenta hinchazón, gases y estreñimiento, síntomas que suelen relacionarse con una disbiosis intestinal. En su caso probablemente asociada a arqueas, microorganismos que todos tenemos pero que, cuando proliferan en exceso, pueden generar estos síntomas.
La tiroides regula en gran parte la energía del organismo.
Cuando aparecen síntomas como cansancio, baja motivación o falta de vitalidad, como tiene nuestra paciente indica que el eje tiroideo no está funcionando de forma óptima, incluso aunque la analítica esté dentro de los rangos de laboratorio.
En este caso observamos:
Esto sugiere que el sistema inmune no está respondiendo de forma eficiente.
Actualmente la paciente está en menopausia, pero anteriormente tenía:
Todo esto nos indica que existía una mala resolución de los procesos inflamatorios y una gestión hormonal poco eficiente, especialmente relacionada con los estrógenos.
La paciente refiere:
Estos datos sugieren que los sistemas de eliminación y limpieza del organismo no están funcionando de forma óptima.
Analizamos:
En este caso la paciente hacía cinco ingestas al día, muchas veces sin hambre, simplemente porque “tocaba comer”. Además predominaban alimentos muy calóricos pero con baja densidad nutricional.
No solo nos interesa saber si hace deporte, sino también cuánta actividad tiene a lo largo del día.
Debido al cansancio acumulado, la paciente no realizaba ningún tipo de ejercicio. Esto es bastante habitual: cuando el cuerpo tiene déficit de energía, el cerebro activa un modo ahorro y reduce conductas que consumen energía, como la actividad física.
La paciente se duerme con facilidad, pero se despierta en la segunda mitad de la noche.
Esto suele indicar una alteración en el cortisol, la hormona que regula el despertar y que en este caso se activa antes de tiempo. Este desequilibrio puede estar relacionado con distintos tipos de estrés, no solo emocional, también bioquímico.
No consume alcohol ni tabaco, pero sí existe un exceso de azúcar y alimentos procesados.
En este caso ya hemos visto que varios sistemas no están funcionando correctamente, por lo que las analíticas nos sirven como apoyo, pero nunca como único criterio diagnóstico.
En PNI no solo miramos si los valores están dentro del rango de laboratorio, sino que utilizamos rangos funcionales, más estrechos, que permiten detectar alteraciones antes de que aparezca una enfermedad.
Por ejemplo, la TSH debería situarse aproximadamente entre 0,5 y 2, pero en esta paciente está en 4. Aunque el laboratorio lo considere normal, ya indica una tendencia hacia el hipotiroidismo.
Además faltan otros valores importantes como:
También solicitamos un análisis que evalúa la reacción del sistema inmune frente a diferentes proteínas alimentarias, para detectar cuáles pueden estar generando inflamación.
Después de analizar todos los sistemas podemos entender por qué el cuerpo está expresando esos síntomas y diseñar un abordaje que actúe sobre el origen del problema.
Algo fundamental es explicar todo esto al paciente, para que comprenda qué está ocurriendo y qué vamos a hacer para solucionarlo.
Diagnóstico
La paciente presenta un dolor hipóxico, es decir, un dolor relacionado con una disminución de la oxigenación de los tejidos.
Este tipo de dolor suele estar asociado a inflamación que no se resuelve, alteraciones viscerales, y en este caso se relaciona con disfunciones en distintos sistemas: digestivo, inmune, tiroideo, hormonal y nervioso.
En este caso observamos alteraciones en varios sistemas: digestivo, inmune, detoxificación y tiroides.
Esto es algo frecuente, ya que todos los sistemas del cuerpo están interconectados. Cuando uno falla, los demás pueden verse afectados.
La buena noticia es que al mejorar el sistema clave, el resto se recuperan progresivamente. En este caso el foco principal fue el sistema inmune.
El plan incluyó:
El seguimiento es fundamental para adaptar el tratamiento en cada fase.
En este caso, tras seis meses de trabajo, la paciente había resuelto prácticamente todos los síntomas:
Una primera visita de PNI , no es solo una consulta.
Es el momento en el que tu historia empieza a cobrar sentido: entendemos por qué tu cuerpo está manifestando esos síntomas y cómo podemos abordarlos desde el origen.
En Centro de Osteopatía Medina Majuelo te ayudamos a entender qué está ocurriendo realmente en tu cuerpo, por qué aparecen esos síntomas que parecen no tener explicación y qué necesitas para resolverlos desde la raíz.
Trabajamos contigo paso a paso, acompañándote durante todo el proceso para mejorar tu bienestar y calidad de vida. Si quieres conocernos y crees que podemos ayudarte, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros.
Iñaki Medina | Nº de colegiado 1.942
Fisioterapeuta, Osteópata y especialista en Psiconeuroinmunología Clínica (PNI) con una sólida trayectoria en el deporte de élite y la medicina integrativa.
Se especializa en resolver patologías complejas (digestivas, hormonales y autoinmunes) desde su origen funcional. Es docente y divulgador de salud basada en la evidencia científica.
Entendemos la fisioterapia como el pilar fundamental para recuperar la movilidad y la calidad de vida.
Nuestro abordaje combina las técnicas manuales más contrastadas con el ejercicio terapéutico personalizado.
La salud no es la ausencia de síntomas, sino el equilibrio total de tus sistemas.
A través de la osteopatía, realizamos una evaluación exhaustiva de las interacciones entre el sistema estructural, visceral y craneal.