Muchas personas acuden a consulta porque siguen presentando síntomas compatibles con una alteración tiroidea a pesar de que sus analíticas se encuentran dentro de los rangos de referencia habituales.
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En este caso queremos compartir la evolución de una paciente que llevaba años conviviendo con cansancio, dificultad para perder peso y caída de cabello sin encontrar una explicación clara a lo que le estaba ocurriendo.
La paciente acudió a consulta buscando una valoración más completa de su salud, ya que sentía que algo no estaba funcionando correctamente pese a estar siguiendo el tratamiento pautado por su endocrino.
Mujer de 38 años.
Trabajadora administrativa con una elevada carga mental y niveles altos de estrés durante gran parte del día.
Diagnosticada de hipotiroidismo cinco años antes y en tratamiento farmacológico estable.
La paciente refería síntomas que estaban presentes desde hacía años y a pesar de tomar la medicación correspondiente para la tiroides, no terminaban de mejorar.
Entre ellos destacaban:
La falta de energía condicionaba tanto su rendimiento laboral como su vida personal.
Había reducido notablemente la actividad física porque sentía que necesitaba más tiempo para recuperarse después del ejercicio.
También presentaba infecciones recurrentes de orina asociados a irritación vaginal, escozor y molestias constantes.
Además, refería sentirse frustrada porque, a pesar de cuidarse, no observaba mejoras significativas.
Se revisaron los parámetros y marcadores relacionados con la función tiroidea.
También analizamos en profundidad otros sistemas que pueden influir en la función tiroidea, como el digestivo, inmune, endocrino y nervioso, así como factores asociados al estilo de vida:
La valoración descartó un origen autoinmune, ya que los anticuerpos tiroideos se encontraban dentro de los valores esperados.
Sin embargo, observamos una alteración de la función de algunos sistemas del cuerpo que repercuten en la tiroides y ciertos hábitos que se estaban llevando a cabo repercutiendo negativamente.
Además, a nivel de analítica sanguínea vimos una TSH en 3,5 mU/L, valores dentro de los rangos de referencia convencionales, pero alejada de los rangos funcionales con los que solemos trabajar y con una T3 libre que se encontraba en la parte baja del rango.
Estos hallazgos, junto con la sintomatología que presentaba la paciente, nos indicaban una alteración de la función tiroidea que podía estar contribuyendo de forma importante a su estado de salud.
Junto a los síntomas que se correlacionaban con la alteración tiroidea y los parámetros alterados en la prueba sanguínea encontramos algunos factores relevantes que influían en el correcto funcionamiento de la tiroides como:
El objetivo no fue únicamente mejorar los valores analíticos, sino intervenir sobre aquellos factores que estaban contribuyendo al mantenimiento de los síntomas.
Para ello establecimos unos objetivos iniciales:
El plan terapéutico se diseñó priorizando aquellos factores que parecían estar teniendo un mayor impacto sobre los síntomas.
En este caso, uno de los hallazgos que más orientó el tratamiento fue detectar una reactividad frente a determinadas proteínas alimentarias mediante pruebas complementarias.
Aunque la paciente no había identificado una relación clara con la alimentación, este resultado nos ayudó a introducir cambios nutricionales específicos como primer paso del abordaje.
A partir de ahí fuimos incorporando el resto de estrategias para mejorar la recuperación, la energía y el estado general de salud.
Modificamos algunos hábitos e incorporamos cambios progresivos que estaban interfiriendo en la correcta función de la tiroides:
La evolución fue progresiva y se realizó mediante revisiones periódicas.
Esto permitió ajustar el tratamiento e ir incorporando nuevas pautas según la respuesta de la paciente, abordando poco a poco los distintos sistemas implicados y corrigiendo las carencias detectadas.
La paciente comenzó a notar menos hinchazón después de las comidas, una mejora del tránsito intestinal, una pérdida progresiva de peso, consiguiendo bajar en un mes 4kg, tener una mejor calidad del sueño y una reducción de la sensación de fatiga diaria.
A partir del segundo mes mejoró su capacidad para realizar ejercicio, continuó perdiendo peso de forma progresiva y disminuyeron significativamente los episodios de niebla mental.
La energía se estabilizó, mejoró la recuperación tras el ejercicio, desapareció gran parte de la sintomatología que limitaba su día a día además de conseguir reducir durante los primeros 6 meses 19kg que posteriormente se estabilizo.
La mejoría se observó tanto en los síntomas como en la percepción general de bienestar.
Más allá de la evolución analítica, el objetivo era ayudar a la paciente a recuperar energía, mejorar su capacidad de recuperación y volver a sentirse bien en su día a día. Para ello fue importante intervenir sobre aquellos elementos que parecían estar manteniendo el problema.
Los cambios fueron apareciendo de forma progresiva. A medida que se iban incorporando las diferentes pautas y ajustando el plan según la evolución, comenzaron a mejorar aspectos que llevaban tiempo afectando a su calidad de vida:
«Yo pensaba que era normal estar cansada todo el tiempo y que simplemente mi cuerpo funcionaba así.
Como la analítica estaba bien, ya no esperaba notar grandes cambios. Lo que más me sorprendió fue empezar a tener energía otra vez y darme cuenta de que podía pasar el día sin sentir que iba arrastrándome.»
Este caso nos recuerda la importancia de valorar a la persona más allá de una cifra aislada de la analítica.
Comprender qué factores están contribuyendo al problema es clave para poder realizar un abordaje realmente eficaz.
La función tiroidea está influida por múltiples factores y, en muchas ocasiones, los síntomas persisten porque existen otros elementos que no se están teniendo en cuenta.
¿Tienes síntomas relacionados con la tiroides? Descubre cómo podemos ayudarte
Si llevas tiempo sintiéndote cansado, notas que te cuesta perder peso, tienes niebla mental o sientes que algo no termina de funcionar como debería, una valoración completa puede ayudarte a entender qué está ocurriendo.
En Medina Majuelo trabajamos desde una visión integrativa, analizando tanto los síntomas como los diferentes factores que pueden estar influyendo en tu salud para diseñar un plan adaptado a tus necesidades.
Iñaki Medina | Nº de colegiado 1.942
Fisioterapeuta, Osteópata y especialista en Psiconeuroinmunología Clínica (PNI) con una sólida trayectoria en el deporte de élite y la medicina integrativa.
Se especializa en resolver patologías complejas (digestivas, hormonales y autoinmunes) desde su origen funcional. Es docente y divulgador de salud basada en la evidencia científica.
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