El suelo pélvico trabaja cada día como cualquier otra parte del cuerpo, puede debilitarse, tensarse, perder coordinación o desarrollar disfunciones que afectan a la calidad de vida.
Hay mujeres que no han pasado por un embarazo pero presentan problemas asociados al postparto que en realidad son propios de la edad.
Muchos de estos problemas se normalizan, se silencian o simplemente no se relacionan con el suelo pélvico. En Medina Majuelo les ponemos nombre, los diagnosticamos y los tratamos:
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Hay mujeres que nunca han estado embarazadas y tienen pérdidas de orina. Mujeres que llevan años con dolor pélvico sin haber recibido nunca una explicación clara. Mujeres que han pasado por la menopausia y sienten que su cuerpo ya no responde igual. Mujeres deportistas que han empezado a notar síntomas que nadie les había advertido que podían aparecer.
Muchos de estos problemas se normalizan, se silencian o simplemente no se relacionan con el suelo pélvico.
Estas son las disfunciones de suelo pélvico que tratamos habitualmente en consulta:
Las pérdidas de orina al hacer cualquier tipo de esfuerzo físico son el síntoma de suelo pélvico más extendido entre las mujeres.
Aparecen a cualquier edad y tienen causas diversas:
Con fisioterapia de suelo pélvico, la mayoría de casos mejoran de forma notable o se resuelven completamente.
Algunas mujeres no tienen escapes al esfuerzo sino una necesidad imperiosa de orinar que es difícil de controlar, con o sin pérdida de orina asociada.
Este patrón responde a una vejiga que se activa antes de tiempo y tiene un abordaje específico desde la fisioterapia, combinando trabajo muscular con estrategias de reeducación vesical.
El prolapso ocurre cuando uno o varios órganos pélvicos (vejiga, útero, recto) descienden de su posición habitual por un debilitamiento de las estructuras que los sostienen.
Se manifiesta como sensación de bulto vaginal, pesadez o presión.
La fisioterapia no revierte un prolapso establecido, pero sí puede mejorar los síntomas, frenar su progresión y en muchos casos evitar la intervención quirúrgica.
El dolor en la zona pélvica que se mantiene en el tiempo y no tiene una causa estructural clara tiene con frecuencia un componente muscular importante.
Una musculatura del suelo pélvico en tensión permanente puede generar dolor referido, presión continua o sensación de malestar que afecta al día a día.
El dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) o la imposibilidad de mantenerlas por contractura involuntaria de la musculatura vaginal (vaginismo) son disfunciones que tienen un abordaje directo desde la fisioterapia de suelo pélvico.
No son problemas exclusivamente psicológicos ni hay que resignarse a convivir con ellos. El trabajo físico sobre los tejidos y la musculatura es parte fundamental del tratamiento.
La caída de estrógenos que acompaña a la menopausia afecta directamente a los tejidos del suelo pélvico: pérdida de elasticidad, sequedad, mayor fragilidad de la mucosa vaginal y cambios en la función muscular.
Estos cambios pueden derivar en síntomas urinarios, molestias pélvicas o dolor en las relaciones sexuales.
La fisioterapia trabaja el tejido y la musculatura para mantener su función y reducir los síntomas asociados a esta etapa.
Los ejercicios de alta carga (correr, saltar, levantamiento de pesas, deportes de equipo) someten al suelo pélvico a una presión repetida e intensa.
Muchas deportistas conviven con pérdidas de orina durante el entrenamiento asumiendo que «es normal si haces deporte». No lo es.
Trabajamos la función del suelo pélvico en el contexto del deporte para que puedas entrenar sin síntomas y sin comprometer tu salud pélvica a largo plazo.
Cuando el suelo pélvico no coordina bien durante la defecación, ya sea por hipertonía, por debilidad o por una mala gestión de la presión abdominal, el resultado puede ser estreñimiento crónico, esfuerzo excesivo o sensación de evacuación incompleta.
La fisioterapia aborda la coordinación muscular y los patrones de presión para mejorar la función intestinal.
Estos tratamientos están pensados para mujeres que presentan disfunciones o patologías del suelo pélvico independientemente de si han pasado por un embarazo o no.
Puedes venir si:
Trataremos aquellas estructuras que necesiten un cambio para conseguir un buen equilibrio. Ya sea porque necesitan estar más fuertes, más móviles, menos tensas o más coordinadas entre sí.
Antes de cualquier tratamiento realizamos una valoración completa que nos permite conocer el estado real de tu suelo pélvico: tono muscular, fuerza, coordinación, capacidad de relajación y presencia de dolor o disfunción.
Es el punto de partida para un tratamiento que tiene sentido.
Trabajamos tanto la debilidad como la hipertonía. Un suelo pélvico que no funciona bien puede estar débil, pero también puede estar en exceso de tensión.
El tratamiento es diferente en cada caso y por eso la valoración es imprescindible.
Las técnicas manuales permiten trabajar directamente sobre los tejidos, musculatura, fascias y cicatrices para mejorar su movilidad, reducir tensiones y recuperar la función.
Es una parte fundamental del tratamiento en patologías como el dolor pélvico crónico, el vaginismo o los problemas asociados a cicatrices.
En disfunciones como la vejiga hiperactiva o el estreñimiento crónico, el trabajo no es solo muscular.
Incorporamos estrategias de reeducación de los hábitos miccionales e intestinales que forman parte del tratamiento.
Enseñamos a mover el cuerpo de forma que el suelo pélvico no se vea comprometido en las actividades cotidianas ni en el deporte.
La gestión de la presión abdominal es una habilidad que marca la diferencia en la evolución de muchas pacientes.
La primera visita es una valoración individualizada en la que revisamos tu historia clínica, tus síntomas y tus objetivos. A partir de ahí diseñamos un plan de tratamiento adaptado a tu situación concreta.
Las sesiones son individuales y tienen lugar en nuestra clínica de Vitoria-Gasteiz.
El tratamiento combina trabajo manual, ejercicio terapéutico y educación, con un enfoque práctico orientado a resultados.
Encuentra respuestas a las preguntas más frecuentes de nuestros pacientes acerca del tratamiento de disfunciones de suelo pélvico.
No. El embarazo y el parto son factores de riesgo importantes, pero no los únicos. La genética, el peso, los cambios hormonales y la edad tambien influyen.
Dado que las causas de una disfunción son múltiples, los síntomas pueden aparecer a cualquier edad.
No, no es normal tener pérdidas de orina al practicar deporte. Hay que valorar la causa de esas pérdidas, adaptar la actividad física e ir progresando cuando las estructuras vayan mejorando en cuanto a fuerza, movilidad y coordinación. Tiene solución con el tratamiento adecuado.
Mediante la fisioterapia se puede evitar una operación, va a depender de la severidad del prolapso y del compromiso personal que tengas en tu mejora.
El tratamiento va a ser principalmente activo y va a requerir de constancia.
En los casos en los que este indicada la cirugía trabajar el suelo pélvico mejorará los resultados postoperatorios y la posibilidad de recidiva.
Depende de la disfunción, de su causa, del tiempo que lleve presente y de cuál sea tu objetivo a conseguir.
En general, la mayoría de pacientes notan cambios en las primeras semanas de tratamiento.
No es necesario. Puedes contactar directamente con nosotros.
No, tu suelo pélvico necesita que te mantengas activa y sigas entrenando la fuerza, veremos qué trabajo complementario necesita tu cuerpo y en todo caso adaptaremos los ejercicios para que puedas hacerlos con control.
Realizamos el diagnóstico y tratamiento de la musculatura del suelo pélvico en cualquier etapa de la vida, sin estar vinculada necesariamente al embarazo o al parto.
Trabajamos alteraciones como la debilidad muscular, el exceso de tensión o la falta de coordinación, mediante técnicas manuales, ejercicio específico y reeducación funcional.
Durante el embarazo, el cuerpo se prepara de forma natural para el parto, pero un trabajo específico de fisioterapia puede facilitar este proceso y reducir molestias asociadas.
Nos centramos en mejorar la movilidad de la pelvis, preparar el periné para el momento del expulsivo y aliviar tensiones propias de cada trimestre, como la sobrecarga lumbar o la pesadez de piernas.
Tras el parto, el cuerpo atraviesa un proceso de reorganización que afecta directamente a la musculatura abdominal y al suelo pélvico.
En estas sesiones evaluamos el grado de recuperación de ambas estructuras, abordando aspectos como la diástasis abdominal, la cicatrización de la episiotomía o cesárea, y el retorno progresivo del tono muscular.