Independientemente de cómo haya sido tu parto, vaginal o por cesárea, con o sin complicaciones, el suelo pélvico, el abdomen y toda la zona pélvica han vivido un proceso intenso que necesita acompañamiento para recuperarse bien.
En nuestra clínica de Vitoria-Gasteiz acompañamos a mujeres en el postparto con tratamientos individuales, adaptados a cómo ha sido su parto y a cómo se encuentra su cuerpo en ese momento:
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Muchas mujeres normalizan síntomas que aparecen tras el parto porque asumen que «es lo que toca después de tener un bebé».
No tiene por qué ser así. Estos son los problemas más habituales con los que trabajamos en consulta:
La incontinencia urinaria tras el parto es frecuente. El suelo pélvico ha soportado meses de presión y el parto puede haber afectado a su función.
Con tratamiento adecuado, la gran mayoría de casos mejoran significativamente o se resuelven por completo.
Esa sensación de presión hacia abajo o de que algo no está en su sitio puede ser señal de un prolapso incipiente.
Detectarlo pronto y abordarlo con fisioterapia marca una diferencia importante en la evolución.
Una cicatriz hay que tratarla siempre. Si ha habido episiotomía o desgarro, la cicatriz puede quedar con adherencias, sensibilidad alterada o dolor al tacto.
El trabajo sobre el tejido cicatricial mejora la movilidad de la zona, reduce las molestias y evita problemas a largo plazo como el dolor en las relaciones sexuales.
Durante el embarazo, los rectos abdominales se separan para hacer espacio al útero.
En el postparto hay que valorar si persiste esa separación y si la línea de separación transmite bien la tensión al contraer el abdomen, ya que es fundamental para recuperar la función abdominal y de tu suelo pélvico.
La valoramos y la tratamos con ejercicio terapéutico específico.
La dispareunia postparto (dolor al mantener relaciones sexuales), es más común de lo que se habla.
Puede tener origen en la cicatriz, en una musculatura del suelo pélvico que ha quedado en tensión o ser derivado de los cambios hormonales propios de la lactancia.
Tiene abordaje fisioterapéutico y tiene solución.
Algunas mujeres llegan al postparto con dolor lumbar o en la cintura pélvica que no remite tras el parto.
El cuerpo necesita tiempo para reajustarse, pero también necesita ayuda para hacerlo bien.
Trabajamos la estabilidad y la movilidad de la zona para que esa recuperación sea real.
La cesárea es una cirugía mayor abdominal y la cicatriz que deja tiene un impacto que va más allá de lo estético.
Una cicatriz con adherencias puede afectar a la activación del abdomen, a la postura e incluso al suelo pélvico, por lo tanto sí, es necesario valorar el suelo pélvico aunque tu bebé no haya nacido por vía vaginal.
Se puede valorar a partir de los 2 meses tras el parto.
Estos tratamientos están pensados para mujeres que han dado a luz recientemente, tanto si el parto ha sido vaginal como si ha sido por cesárea. Te pueden venir bien si:
La valoración postparto nos orientará para saber qué es lo que necesita tu cuerpo y para ello trabajaremos distintas estructuras clave que están implicadas en su buen funcionamiento.
Valoramos el estado de la musculatura tras el parto, su tono, fuerza, coordinación y capacidad de relajación.
Diseñamos un plan de recuperación adaptado. No se trata solo de «hacer Kegel»: el trabajo es mucho más completo.
Valoramos la función de tus músculos abdominales y trabajamos la recuperación de la musculatura abdominal profunda de forma progresiva.
Valoraremos la capacidad de moverse de tus costillas, tu columna y cómo es tu patrón respiratorio, ya que respirar de una manera óptima le va a ayudar a tu suelo pélvico, mediante el control de la presión intraabdominal.
El cuerpo ha cambiado y hay que ayudarle a reorganizarse.
En el postparto se adoptan ciertas posturas debido a los cuidados del bebé que llevan a sobrecargar ciertos músculos y estructuras.
Trabajamos la postura, la higiene postural en el cuidado del bebé y la vuelta progresiva a la actividad física.
Tanto la cicatriz perineal como la de cesárea reciben un trabajo manual específico para mejorar su movilidad, reducir adherencias y recuperar la sensibilidad de la zona.
La primera visita es una valoración completa en la que revisamos cómo ha sido el parto, qué síntomas tienes y cuál es tu punto de partida. A partir de ahí elaboramos un plan de tratamiento personalizado.
Las sesiones son individuales y combinan tratamiento manual, ejercicio terapéutico y orientación práctica para que puedas aplicar lo que trabajamos en tu día a día con el bebé.
Encuentra respuestas a las preguntas más frecuentes de nuestras pacientes acerca del tratamiento postparto.
La valoración postparto se realiza una vez terminada la cuarentena, es decir, a las 6 semanas del parto.
Sí, el ginecólogo te hará la revisión al finalizar la cuarentena para poder darte el alta médica.
Que hayas recibido el alta del ginecólogo no es sinónimo de que tu suelo pélvico esté bien, es recomendable para toda mujer hacer la valoración fisioterápica.
Sí. Aunque muchas mujeres creen que la cesárea "protege" el suelo pélvico, el embarazo en sí ya lo ha sometido a una presión importante.
Además, la cicatriz abdominal requiere un trabajo específico. El enfoque del tratamiento se adapta en función de cómo ha sido el parto.
Sí, el tratamiento es compatible con la lactancia.
Aunque la recomendación sea iniciar la rehabilitación cuanto antes, nunca es tarde para empezar, el cuerpo tiene una gran capacidad de respuesta con el tratamiento adecuado.
Es importante incluir un trabajo de fuerza de forma progresiva y adaptada a tu momento, las clases dirigidas son una muy buena opción para comenzar a moverte de forma segura e ir progresando a medida que tu cuerpo vaya adquiriendo fuerza.
Nuestra fisioterapia especializada parte de una valoración detallada del tono, la fuerza y la coordinación de esta musculatura para detectar posibles alteraciones antes de que se conviertan en un problema mayor.
A partir de esa valoración, planteamos un tratamiento que combina terapia manual y ejercicio terapéutico específico, adaptado a cada etapa vital.
Preparar el cuerpo para el parto implica algo más que esperar a que llegue el momento: el suelo pélvico y la zona lumbopélvica se benefician de un trabajo específico durante el embarazo que facilite tanto el proceso del parto como la recuperación posterior.
En estas sesiones individuales trabajamos la elasticidad y el control de esta musculatura, junto con ejercicios de movilidad y técnicas de respiración orientadas a este objetivo.
Antes de iniciar cualquier tratamiento realizamos una valoración individualizada que permite identificar el origen exacto del problema.
A partir de ahí, diseñamos un plan de trabajo que combina terapia manual, ejercicios de control motor y biofeedback cuando es preciso, con el objetivo de recuperar la funcionalidad del suelo pélvico y mejorar tu día a día.